Este título lo tomé del libro escrito por el gran amigo del “Che”, Alberto Granado, en el cual se detalla la vida que llevaron los dos durante ese largo viaje que hicieron por varias partes de América Latina, partiendo de su natal Argentina, en el año 1951.
En esta entrada quiero describir un poco los aspectos más fundamentales de cada viaje que el Che realizó en su moto, junto a Alberto Granado, mismos en los que se basa “Diarios de Motocicleta”.
Primero que todo, el objetivo de tal viaje era cruzar toda América, desde el sur de Argentina hasta Estados Unidos, sin embargo el viaje tardó más de lo planeado, debido, entre varias razones, al gran cambio que ya experimentaba Ernesto Guevara con el paso por cada país latinoamericano que ya habían visitado.
Luego, pasaron a Chile, país en el que conoció a Salvador Allende, quien 20 años después sería presidente de ese mismo país.
Después llegaron a Perú donde trabajó por algunas semanas en el hospital de lepra de San Pablo, el cual se encontraba aislado y cuya población era cuidada por monjas. En este lugar Ernesto puso en práctica sus conocimientos en medicina, ayudando a las víctimas de tan grave enfermedad. Al mismo tiempo, cosechó grandes amistades en este lugar, incluso celebró su cumpleaños allí en compañía tanto de las personas sanas como de los enfermos que estaban al otro lado.
Esta parte se aprecia en la película en el momento en que, a pesar de su asma, cruza el río nadando en la noche para poder llegar hasta donde estaban los enfermos de lepra, esperándolo en medio de gritos de ánimo y emoción. Quizás fue por esta razón que durante su carrera se interesó mucho en la lepra, además sacó su énfasis en dermatología.
Luego siguió Colombia , en la época de La Violencia, donde fue arrestado pero muy pronto fue liberado. Siguieron Venezuela y Miami, desde donde regresó a Argentina.
En cada viaje Ernesto Guevara aprendió algo, que sumados dieron como resultado un cambio interior con respecto a al visión que tenía del mundo.
Una frase dicha por él, bastante buena, y con la cual finaliza la película “Diarios de Motocicleta” es:
“No es este el relato de hazañas impresionantes. Es un trozo de dos vidas tomadas en un momento en que cursaron juntas un determinado trecho con identidad de aspiraciones y conjunción de ensueños.
¿Fue nuestra visión demasiado estrecha, demasiado parcial, demasiado apresurada?
¿Fueron nuestras conclusiones demasiado rígidas?
Tal vez.
Pero eses vagar sin rumbo por nuestra mayúscula América, me ha cambiado más de lo que creí.
Yo, ya no soy yo, por lo menos no soy el mismo yo interior”.
Ernesto Guevara de la Serna
1952
Me parece interesante conocer la historia que se esconde detrás de "Diarios de Motocicleta", quizá nunca hubiera interpretado la vida de Ernesto a través de un viaje por su querida América. Y quien no hubiera adquirido tantos conocimientos y una visión generalizada pero real de la situación de muchos países en los que la represión se vive aún.
Es genial conocer el lado humanista -pero el que va más allá de lo que conocemos actualmente- del Ché; y con respecto a la declaración que él mismo dio: considero que más bien no se apresuró ni se adelantó sino más bien hizo todo como creyó correcto y ésto le generó muchas ganancias.
¿Quién no ha soñado alguna vez realizar una travesía como esa?