Como se mencionó antes, Ernesto Guevara realizó en 1951, un gran viaje por América Latina, en una moto (de ahí el nombre “Diarios de Motocicleta”) junto a su amigo Alberto Granado. Este viaje marcó la vida del Che, ya que durante este, conoció personas, lugares y situaciones que tal vez no se imaginaba, en este viaje conoció el rostro de la miseria en aquellas personas olvidadas por sus gobiernos, aquellas que sufrían de lepra y estaban condenadas a vivir aisladas, personas que arriesgaban su vida con tal de conseguir un futuro mejor.
Gracias a todo esto, el Che se dio cuenta de la difícil situación en la que vivían muchos latinoamericanos, y esto lo hizo cambiar, (como él mismo lo afirma), lo hizo interesarse más en estas personas y sus problemas y, sin dudarlo, prestar toda la ayuda que estuviera a su alcance, especialmente los conocimientos en medicina que había obtenido a través de sus estudios en la universidad.
Estos viajes le hicieron estar en contacto con la pobreza, la injusticia, la discriminación y la enfermedad, es por ello que nació en él ese deseo de ayudar más, de buscar soluciones y de hacer que la justicia valiera igual para todos, ya que al fin y al cabo, todos somos iguales. Definitivamente este viaje cambió la vida de Ernesto “Che” Guevara y pienso que también cambió la vida de quienes le conocieron y recibieron su ayuda, al conocer a una persona tan impresionante, noble y honesta.
Muchas veces los problemas de los demás no nos interesan porque no los estamos viviendo en carne propia, porque pensamos que eso nunca nos va a pasar. Sin embargo, todos sufrimos desgracias en cualquier momento, en el menos pensado, y necesitamos ayuda.
Por esta razón pienso que la enseñanza que se podría tomar, en este caso, del Che, es precisamente la de brindar ayuda sin mirar a quién, aunque no seamos las víctimas directas, todo lo que afecte a los demás puede, de una forma u otra, afectarnos también.













10.12.06 @ 16:40